viernes, 24 de febrero de 2017

La plástica es culpable

Si un pintor encuentra a un hombre en harapos y si se conmueve por empatía, de hombre a hombre, ante la condición de pobreza en la que el hombre se encuentra, puede ocurrir que el pintor traslade esta emoción de pobreza a una situación pintada, pero ligada a la aparición de un hombre en harapos.
Vista y reproducida de esta forma, puede surgir una imagen típica de la pobreza que, sin embargo, muy poco o nada tenga que ver con el arte estético y plástico. [...]
Si, por el contrario, la relación del artista con su objeto de la experiencia es predominantemente estética, los sentimientos de placer o de desplacer, lo personal y lo individualmente humano, harán lugar a los acentos más generales, estéticos [...]. No dejará predominar en su obra los acentos emocionales, sino los estéticos. [...]
Esta exageración [de los acentos estéticos] se lleva a cabo por medio de una definición más intensa de los valores espaciales y de los valores del color. No por empatía ante la situación en la que el objeto de la experiencia se encuentra, sino precisamente por lo contrario, por la abstracción de toda particularidad local del objeto, el artista llegará a exponer las relaciones cósmicas más generales y valores como los de: equilibrio, posición, masa, número, etc., que la particularidad local del caso hubiera cubierto o velado.
Theo van Doesburg (1)

Este año se cumple un siglo de la creación de De Stijl. Fue un movimiento que quería abarcar todas las artes, y que pretendía que estas fueran antitrágicas. Es decir, que no se ocuparan de representar la realidad emocional y emocionante, sino que construyeran puras relaciones plásticas, liberadas de la anécdota.
Pretendían, ante este mundo caótico, caprichoso, desordenado y trágico, crear un universo estético ordenado y organizado por las meras relaciones plásticas.

Theo van Doesburg: Dibujos y pinturas representando y reelaborando una vaca, yendo desde
la representación "realista" hasta la abstracción y las puras relaciones plásticas primarias
y geométricas. (Pero este es un momento inicial e inmaduro: Al madurar, De Stijl ya no
trata de cuadricular una vaca, sino que no parte de una vaca para empezar a pintar).

Las fotos que vimos en la anterior entrada son como el hombre en harapos al que se refiere Van Doesburg: basan su eficacia plástica en la empatía. Su plástica es trágica y expresionista: Las cualidades puramente plásticas (color, tamaño, forma...) están al servicio de un sentimiento empático.
Por el contrario, De Stijl se basa sólo en cualidades plásticas, sin referencia alguna a sentimientos o a experiencias vitales.
La entrada anterior, de la que esta es continuación, se titula "La plástica no es inocente", y hace mención a que aquella resalta cualidades trágicas. ¿Entonces, por fin, la plástica de De Stijl es inocente? En absoluto. La plástica nunca es inocente. La plástica de De Stijl quiere ser antitrágica, pero no por ello se libra de culpa.
Además de buscar una pura plástica, sin acentos emocionales, los fundadores de De Stijl quisieron restringirla al protagonismo del plano, a las líneas rectas verticales y horizontales y a los colores primarios. Con estas severas restricciones el arte tenía que salir como un objeto de laboratorio o como un teorema.
Podríamos pensar que con estos condicionantes antitrágicos y estas normas severas la plástica sería inocente y desenfadada, e ideológicamente neutra. Nada de eso. No se trataba de un mero ejercicio de diseño. Se trataba de construir un universo, y eso es muy duro.
En cierto momento, ya un poco aburrido de siempre lo mismo, Van Doesburg inclinó las líneas y adoptó colores no primarios, y Mondrian dejó de hablarle. Nadie se agarra semejante cabreo bíblico por una plástica inocente, por un mero juego de formas y colores.
No era tan sencillo, y de ninguna manera era algo tonto o inocente. No hay más que leer a Mondrian y sus rollos teosóficos y sus disquisiciones sobre lo que significa la horizontal, la vertical, los colores... ¡Uf! Ahí hay mucha seriedad, mucho afán de trascendencia y mucho misticismo.

Cuando van Doesburg gira las líneas y figuras del cuadro Mondrian gira el marco, pero el contenido del cuadro sigue siendo vertical-horizontal. Mucha enjundia. Mucha tensión.

Theo van Doesburg, Contra-composición XVI, 1925.

Piet Mondrian, Composición I con azul y amarillo, 1925.

Piet Mondrian, Composición con dos líneas, 1931.

No es ninguna broma romper con un amigo porque ha girado las líneas y, una vez rota la amistad, reconcentrarse en el estudio, pensar, probar, reflexionar... y terminar girando el cuadro entero pero las líneas no.
Ahí no hay nada inocente. Eso es algo muy serio. (Y además hay que estar mu loco. Pero mu loco). (2)
Me imagino a Mondrian ahora, asistiendo al triunfo de sus diseños en teteras, vestidos y relojes y sufriendo un serio jamacuco. Su arte convertido en objeto de decoración, en broma, su carga explosiva desactivada, su fuerza vital convertida en un chiste.
La plástica no es inocente.

miércoles, 15 de febrero de 2017

La plástica no es inocente

Se ha fallado el premio World Press Photo 2017, y la fotografía ganadora ha sido una del fotógrafo turco Burhan Ozbilici que muestra al asesino del embajador de Rusia en Turquía -que se suponía que estaba allí como su guardaespaldas, para protegerlo-, justo después de matarlo.
El cuerpo del embajador está tendido en el suelo boca arriba, muerto, mientras que el asesino, con la pistola recién disparada en la mano derecha, eleva al cielo el dedo índice de la mano izquierda mientras suelta un speech a los aterrorizados presentes (que no salen en la foto).

Fotografía ganadora del World Press Photo 2017
Burhan Ozbilici

El fotógrafo estaba allí para cubrir la inauguración de una exposición de cuadros bastante anodina y trivial. Para el embajador, decir unas palabras en ese acto era una de sus obligaciones rutinarias. Lo que ocurrió fue rápido e inconcebible. Por puro instinto profesional, Burhan Ozbilici se sobrepuso a la sorpresa y al miedo y disparó su cámara. Hizo una gran foto. (Hizo unas cuantas).

Porque, no nos olvidemos, lo que premia el World Press Photo son grandísimas fotos. Se trata de fotografías de prensa; es decir, con un mensaje, una noticia, una idea o incluso una denuncia, y no se trata por lo tanto de fotografías "artísticas". Pero no es menos cierto que, tengan la carga de denuncia o de testimonio que tengan, y aunque estén hechas con un criterio periodístico y reporteril, son obras de arte y se valoran y premian como tales.

Por una parte, ese tipo de fotos nos dejan consternados, pero por otra nos fascinan. Qué buenas.
A mí me impresiona muchísimo que ante una foto tan terrible los de WPP digan esto:


Datos técnicos de la fotografía premiada porque se trata de una fotografía muy buena, tomada con la técnica de un profesional e incluso de un artista, y porque todo aficionado a la fotografía quiere saber con qué equipo y con qué técnica está hecha.

La fotografía, cuyo mayor valor es la grandísima carga dramática que tiene, queda así como un objeto aséptico, inocente.

El resto de fotografías seleccionadas son todas muy "plásticas" y, por lo tanto, en muy gran medida "hermosas".






Muy hermosas.

lunes, 13 de febrero de 2017

Gente que

Gente que ríe.
Gente que juega.
Gente que experimenta.
Gente que propone.
Gente que arriesga.
Gente que hace el tonto.

Man Ray. Juliet y Margaret Nieman. 1945

Gente que se divierte.
Gente que busca.
Gente que investiga.
Gente que crea.
Gente que estudia.
Gente que construye.

El Lissitzky, Rascacielos horizontal. Estribanubes. 1924

Gente que lee.
Gente que trabaja.
Gente que estimula.
Gente que baila.
Gente que ama.
Gente que celebra.

Van Doesburg y Van Eesteren. Imagen arquitectónica. 1923

Gente que piensa.
Gente que canta.
Gente que mira.
Gente que escucha.
Gente que siente.
Gente que hace.


Matisse. Interior con berenjenas. 1911

martes, 7 de febrero de 2017

La culpa de todo

Hace unas semanas mi hijo Diego, usuario cotidiano de los trenes de cercanías de Madrid, me dijo:
-Papá, a la entrada de Atocha hay una pintada buenísima. Dice: "La culpa de todo es de Le Corbusier"
-¿De verdad? ¿Así, sin más? ¡Qué bueno! ¡Quiero foto!
-No me ha dado tiempo. Ha sido un momento. Un día de estos te la hago.
Y ayer me mandó estas tres:




Es, como veis, una pintada muy pulcra y discreta. Nada de estridencias. Da la sensación de ser una queja sentida, resignada y muy cívica (dentro de lo que es hacer pintadas en la propiedad y el espacio públicos, que supongo que también entraña en sí mismo algún tipo de civismo).
Ni que decir tiene que me faltó tiempo para colgar la primera imagen en Facebook y en Twitter.
El éxito ha superado cualquier previsión. Me ha desbordado.
En Twitter, en un solo día, esta foto ha sido "favoriteada" más de mil novecientas veces, ha sido retuiteada más de mil trescientas y ha tenido cuarenta y un comentarios. Y sigue: No hacen más que llegarme notificaciones.


Los comentarios han sido, en general, de lo más divertido. La verdad es que la pintada es buenísima y se presta a ello. Y la gente que comenta es muy ingeniosa.
Pero, como suele pasar, siempre hay más haters que lovers, y entre los primeros, tras los divertidos, sutiles y complejos, vienen los más simples y directos, hasta que uno, por fin, ha hecho un comentario con solo dos palabras: "HIJO PUTA". (Supongo que dedicadas al Corbu, aunque también podrían ir destinadas al autor de la pintada o a mí. Esto nunca se sabe).

Creo que merece la pena decir un par de cosas. (Siempre merece la pena decir un par de cosas sobre el tema que sea).
Todo apunta a que el autor de la pintada padece alguno de los barrios del extrarradio de Madrid, y soporta diariamente el follón de los transportes públicos, con varios transbordos, con el tiempo justo, con líos de todo tipo. Vive en uno de esos barrios que siguen un modelo propugnado y propiciado por Le Corbusier (entre muchos otros) que prometía espacio, sol, ventilación, vegetación y que en realidad han quedado en algo mucho menos atractivo, y donde además hay un complejo y problemático tejido social, una patente falta de servicios públicos, etcétera. (Aunque también hay que decir que en las últimas décadas todo eso ha mejorado bastante. Es verdad).
Hay que decir que Le Corbusier fue un talento plástico de primera, uno de los grandes genios de la humanidad. Pero también hay que reconocer que no tenía ni la formación ni el conocimiento suficientes como para hacer propuestas urbanísticas serias. Tenía brillantes intuiciones, y las sabía exponer con elocuencia. Y era un gran publicista de estas ideas, por lo que consiguió que le hicieran algunos encargos gigantescos y disparatados.

Los edificios de Le Corbusier: sol, ventilación, vegetación, vistas, planta baja liberada...
Y la ciudad configurada por una trama de estos edificios higiénicos y felices y
 por una zonificación férrea.

Le Corbusier, como también les pasa a muchos políticos, proponía soluciones muy simples para problemas muy complejos. Ese tipo de cosas gusta mucho. No hay más que ver cómo triunfa el populismo y la demagogia. Es muy fácil dar una solución genialoide para resolver de un plumazo el paro, la inmigración, las guerras, el comercio, los precios, las zonas verdes, los espacios de relación social, los transportes públicos o lo que sea. Muy fácil. Una buena campaña publicitaria hace que la gente se crea esos esquemas tan sencillos y elocuentes y el pisto está servido. El follón y la zorrera que se forman pueden ser irreversibles y tener efectos dramáticos.

Vale. De acuerdo: LA CULPA DE TODO ES DE LE CORBUSIER.

sábado, 4 de febrero de 2017

Muy de arquitecto

A Emilio

Mi amigo Emilio me ha contado que una conocida suya, persona de alta formación académica y de amplia cultura, estaba buscando piso en Madrid hace unos años y vio algunos en la zona norte (o tal vez noreste), en uno de los PAUs más destacados, con buenos servicios y bastante calidad.
El barrio, aunque por entonces se estaba formando, ya "apuntaba maneras". Tenía muy buena pinta y mucho nivel. Ella estaba decidida a vivir allí, pero dudaba entre dos o tres promociones de viviendas.
Finalmente se decantó por un piso muy amplio y muy bien ubicado. El precio no era bajo, pero estaba a su alcance y se lo podía permitir.
Todo era estupendo... hasta que vio las infografías del folleto de venta. El piso -eso no hay ni que decirlo- estaba en la primera fase de su construcción y no se podía examinar "en carne y hueso". (Bueno, en hueso ya casi, pero en carne aún no).


Un tanto desconcertada por las imágenes que mostraba el folleto, recurrió a Emilio en busca de consejo.
El piso era magnífico. La distribución no era la típica de pasillo, dormitorio, dormitorio, dormitorio..., sino que el salón daba juego a toda la distribución y propiciaba unas relaciones espaciales -y por lo tanto "habitacionales" e incluso "familiares"- muy fluidas e interesantes. Dos terrazas daban un gran desahogo a los dormitorios y "jugaban" con los ventanales del salón, proporcionando muy buena luz -limpia y tamizada- a las estancias.
Se veía un piso amplio y cómodo. Un "peazo piso" en uno de los barrios nuevos más atractivos de Madrid.
Pero las infografías... Ay, las infografías.
Se las mostró a Emilio y le dijo:
-Lo único que me echa para atrás es que se ve que es un piso "muy de arquitecto".

¿Cómo? ¿Muy de arquitecto? ¿Y eso es malo?

Me han operado hace unos meses y lo último que se me ocurriría decir sería que la operación salió muy bien y que he quedado bastante apañado, pero que -por poner una pega-, en fin... no sé... fue una operación "muy de cirujano".

O que el mítico avión MD-95 de la McDonnell-Douglas (el Boeing 717) es un aparato precioso, magnífico, tiene una autonomía de vuelo extraordinaria, es muy ágil para su gran tamaño... pero que... bueno... cómo decirlo... no termina de gustarme. Lo veo muy de ingeniero aeronáutico.

jueves, 26 de enero de 2017

Porno

A Miguel Morea, quien, como yo, se está quitando. (Dice).
A Eduardo Almalé, que lo sabe todo sobre Miralles y lo
tiene casi todo, y me ha confesado que este no lo tiene.


He encontrado este mamotreto de segunda mano y muy bien de precio. Y me lo he comprado.


¿Por qué lo he hecho? No lo sé. No lo he podido evitar. Es una droga. Hago lo que puedo por dejarla, y a veces consigo estar una temporada limpio, pero siempre recaigo. Siempre acabo picando otra vez.
¿Por qué compro estas mierdas? No lo sé. No me hacen más que daño. Las hojeo con envidia, con rabia, con desesperación. Sé que nunca seré invitado a esos paraísos. Las hojeo como se hojea una revista pornográfica: Fantaseo, imagino, me excito, me creo que yo... Lo mismo. Un mirón; un maldito mirón; un estúpido mirón frustrado que no ha sido invitado a la fiesta.
Hojear ese tipo de libros no me ayuda en nada a hacerles a mis clientes las casas "bonitas" que ellos me piden. ¿Qué voy a hacer? ¿Inspirarme en algunos de esos mágicos diseños para hacer croquis imitativos por ver si cuelan? Lo he hecho muchas veces y nunca han colado. ¿Enseñar directamente esos libros a mis clientes? También lo he hecho a menudo y han puesto el grito en el cielo.
Lo que quieren ya me lo sé, me lo sé de sobra, y para darles gusto no necesito más que una plantilla de arcos carpaneles, que por otra parte no me hace falta porque también me la sé.
Los edificios que me ha sido dado y me será dado hacer no se nutren en nada de mi estupenda biblioteca. Sigo desgravándome las compras de estos libros, pero ningún subinspector de hacienda se tragaría que son un gasto profesional, que sirven en algo a mi desempeño como arquitecto. Sólo debería desgravarme el Cien modelos de chalets y el Proyectos de casas del CCC o del CEAC. Todo lo demás es vanitas vanitatis y pornografía.

domingo, 22 de enero de 2017

Bonito

Bonito,
todo me parece bonito.
Bonita mañana,
bonito lugar,
bonita la cama,
qué bien se ve el mar.
Bonito es el día
que acaba de empezar.
Bonita la vida.
Respira, respira, respira.

Bonito. Jarabe de Palo


Un grupo de amigos virtuales, frikis de la arquitectura, alimentamos un hastag en twitter que se llama #100x100masterhouses y que atendemos los sábados de una manera muy sencilla: Quien quiere usa esa etiqueta, pone cuatro imágenes de una casa (las que admite twitter), etiqueta a diez tuiteros como máximo (los que permite twitter) y la cuelga.
El sábado pasado el compañero Peter (@Speedmaster72) subió estas cuatro fotos:





Y escribió: "Leavengood House (St. Petesburg Florida 1950/51), by Ralph Twitchell & Paul Rudolph. #100x100masterhouses".


Como suele ocurrir en estos casos, algunos de quienes lo vieron lo comentaron, otros lo "retuitearon", lo "favoritearon", etcétera. Todo sirva para mantener enhiesto el pabellón y para celebrar la arquitectura a cada rato y con cualquier excusa, que hay muchas y muy valiosas.
Una tuitera no arquitecta (y por lo tanto no perteneciente a este cansino colectivo nuestro) opinó: "una casa fea". Naturalmente, con esa nítida afirmación revolvió el gallinero, y ante la consternación de los defensores insistió: "¿Dónde está lo bonito?"
Para qué queremos más. Como un solo hombre, los frikiarquitectos nos envolvimos en los mantos rituales y saltamos a la carga.
Pero yo me quedo pensando en la frase: "¿Dónde está lo bonito?"
Y me pregunto dos cosas: 1.- "¿Es bonita esta casa?" 2.- "¿Es necesario, o siquiera conveniente, que las casas sean bonitas?"

Ayer, más o menos cuando el amigo @Speedmaster72 estaba colgando esas fotos en twitter, yo me estaba comiendo unas patatas al ajillo de escándalo. Son unas patatas cortadas en rodajas planas, fritas en sartén con buen aceite de oliva, y aromatizadas con un mejunje de ajo, vinagre y perejil bien macerado en el almirez. Es un plato que me vuelve loco. Es la cosa más tonta del mundo, muy sencilla y barata, pero la antepongo a los jardines colgantes de Babilonia y a todos los campos de algodón de Louisiana.
El aspecto del contenido de la sartén es un pegote, una costra.
¿Es eso "bonito"? No. No es nada bonito. Es una especie de plasta, ya digo, pero ay de quien pase por este triste mundo sin haberla probado. Se pierde una de las razones por las que merece la pena vivir.
Bonito.
No es nada bonito. ¿Dónde está lo bonito? ¿Y por qué tendría que ser bonito?
Si la humilde pero gloriosa sartenaca de patatas al ajillo no es nada bonita, ¿por qué tendría que serlo una casa?